LA VERGÜENZA DE LA DES-RESPONSABILIDAD

Este 31 de agosto de 2011 fue un día negro para la gastada dizque democracia representativa chilena. Lo más triste de todo es que han habido tantos días negros en esta democracia, que uno más da un poco lo mismo. En definitiva, fue un pésimo día sin relevancia. Entonces vuelvo a comprender y a reafirmar el desinterés general en la política partidista, el desdén por las instituciones, el hastío frente al sistema democrático actual y la inexistencia de grupos polìticos que encarnen las aspiraciones, los anhelos, los sueños de la inmensa y rotunda mayorìa de chilenos que hemos luchado este 2011 por cambios radicales, no solo en educación, pero sobre todo en educación.

Hoy, en un notable abandono de deberes, la Cámara de Diputados rechazó discutir si quiera si podía acusar constitucionalmente al Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, por la fuerte represión policial y violación de los derechos civiles básicos del pasado 04 de agosto. La Cámara, los diputados, ellos que ganan sueldos millonarios para justamente fiscalizar lo que hace el Ejecutivo, se hizo un autogol y sentó un precedente funesto de que, al final del día, no son ellos los que deben juzgar las responsabilidades políticas del presidente y de los ministros. Nadie sabe quién ahora tiene en realidad esa función, pero ellos rechazaron tenerla.

Porque hoy ni siquiera se votó si Hinzpeter de verdad tenía una responsabilidad o no. Lo que se votó fue que la Cámara no tenía atribuciones para discutir tal tema, en un sinsentido enorme e inexplicable. A decir verdad, ¡¡muy explicable!! La votación dependía de que los independientes (dos) y los diputados del PRI (otros dos) votaran a favor de discutir el fondo de la acusación y que no faltara ningún diputado de la llamada oposición. Al final nada de eso sucedió: el Gobierno puso su caballería blindada sobre los 4 diputados independientes o del PRI y seis diputados opositores simplemente no se aparecieron, no estuvieron, para votar. Además, por supuesto, otros seis diputados no asistieron por estar en situación de pareo, esa extraña, vergonzosa (¿y legal?) figura a través de la cual si un diputado avisa ausencia, un diputado de la bancada contraria se abstiene de presentarse. Todo para mantener los jodidos equilibrios que nos tienen a todos hasta la coronilla.

Stato quo, hambre de poder, mantención del orden. Democracia representativa en crisis severa desde hace muchos años. Si por casualidad se llegaba a aprobar la posibilidad de discutir el fondo del asunto, el señor Hinzpeter y el señor Chadwick tenían listo su vergonzosa batería de defensa del accionar del Ministro del Interior.

Antes del 04 de agosto, el señor Hinzpeter salió en rueda de prensa indicando que él no autorizaría nuevas marchas porque “el tiempo de las marchas se acabó” y porque, a su juicio, el Gobierno ya había hecho una gran propuesta en el tema educacional. De ahí parte su ilegalidad, pues él como Ministro del Interior no puede prohibir una marcha con esas razones. Hoy día tenía contemplado salir diciendo que la acusación era improcedente, porque esas decisiones no las toma él (aunque la rueda de prensa era de él y no de Kramer imitándolo), sino la Intendencia. Y ahí va el segundo punto: cualquier decisión política de un intendente obviamente depende del Ministro del Interior (sino, para qué existe tal cargo). Negar tal situación es abandono de deberes o desfachatez. Su segundo argumento preparado para hoy era ese: que él tampoco influía en tal decisión. Tercer punto, finalmente, es que ese día 04 de agosto se violaron derechos civiles básicos, como lo es el poder movilizarse libremente por la calle. Sistemática y coordinadamente, ese día Carabineros impidió que las personas pudieran si quiera juntarse en Plaza Italia, en Paseo Ahumada, en Bandera, en Plaza Ñuñoa, en Portugal con Marcoleta… Sabemos que no fue una acción individual, sino una política que necesariamente debía venir, como orden, desde más arriba. ¿Qué tan arriba? El Ministerio del Interior es el responsable político de una articulación como esa, Argumento potencial del día de hoy: fueron hechos aislados.

Hace años que en Chile ningún personero político, de manera valiente, clara e hidalga, reconoce su responsabilidad justamente política ante algún hecho o evento. Eso no existe en nuestra democracia. No lo hizo Bachelet frente al terremoto, no lo hizo Pérez Yoma frente a los asesinatos de mapuches en manos de Carabineros (con intentos de engañar a la justicia completamente corroborados), no lo hizo Golborne frente a la tragedia de los mineros. Nadie asume nada. Y los diputados siguen llenándose los bolsillos de dinero y achanchándose en sus puestos.

Cuánta cobardía, cuánta felonía, cuánta indolencia. Es imposible que algún día no sufran de verdad el castigo de la gente enrabiada y hastiada de todo esto.

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